viernes, 1 de junio de 2007

XXVIII

Y vuelvo siempre al mismo lugar,
A las hojas blancas que así quedarán.
Y vuelvo siempre a la melancolía de tus días
A la locura de tus besos con sabor a mar.
Y vuelvo siempre a la mirada perdida
Porque mis ojos miopes no me llevan más allá.
Y vuelvo, siempre vuelvo, no lo evito,
Porque el polvo al polvo vuelve.
Y vuelvo siempre a las tardes de tu calor
porque este invierno es más frío sin tu amor.
Y vuelvo siempre a esta maldita plaza
Al vuelo de sus palomas escapando de mis pies.
Y vuelvo siempre a la luna de abril
A mi promesa rota, a la rutina gris.
Y vuelvo, siempre vuelvo, no lo evito,
Porque todo “insiste”, insiste por existir.

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